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Leonardo Di Caprio en la pelicula "el lobo de wall street" - estas leyendo iF Revista Libertaria Cuestiona Todo

¿Vivimos en el momento correcto para las ideas de libertad?

Jose Miguel

Jose Miguel

Fundador iF Revista Liberaria | Merideño | Libertario | Miembro de Derecha Ciudadana. Antes de conquistar el poder, los libertarios debemos conquistar los medios. De nada sirve hacer política cuando gobierna la desinformación. Por eso, en 2014 fundé esta revista y no un movimiento estudiantil.
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Para poner tus propias reglas, primero debes jugar el juego con las que hay y ganarlo. No hay otra manera.


Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

 

En el espectro político mundial, la izquierda es quien pone las reglas actualmente. Cuesta admitirlo, causa disgusto, pero es así, especialmente en Latinoamérica donde todos «jugamos» el juego con las reglas que los socialistas han logrado establecer por décadas.

No significa que siempre vaya a ser así, tampoco que sea imposible ganarles, pero mientras más nos tardemos en aceptar esta realidad, estas circunstancias, más años viviremos bajo el control de la izquierda. El comunismo podría seguir siendo la regla, ya no disfrazado de socialismo, sino de esa nueva etiqueta llamada «progresismo» (Lee este artículo). Si -en cambio- aceptamos las reglas, las entendemos y las usamos a nuestro favor para ganar la guerra, la sociedad libre estaría a la vuelta de la esquina.

Ser dogmáticos, académicos y muy «de libros» no son habilidades que nos permitirán ganar esta guerra, no lo digo yo, la realidad lo ha demostrado así. Los pro-libertad llevamos más de una década tratando de enfrentar a la izquierda con argumentos demasiado rebuscados, que solo nosotros entendemos. La gente que quisiéramos -y necesitamos- que cambie no compra nuestro discurso porque NO lo entiende. No hablamos su lenguaje, no empatizamos con su problema, ni mucho menos les ofrecemos una solución, solo nos limitamos a decirles «es que el problema es que son socialistas».

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Culpando a quien necesitamos de aliados le da una ventaja competitiva abismal a la izquierda, porque les servimos en bandeja de plata a un grupo de individuos que, queriendo vivir mejor, no consiguen ese camino en los puritanos libert-arios con «Pedrigree en las ideas de libertad», pero sí en los lemas, cantos, políticas y discursos bien pensados y sentimentales de la izquierda.

¿Queremos ganar la guerra? Eso tiene que cambiar.


 

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El comunismo podría seguir siendo la regla, ya no disfrazado de socialismo, sino de esa nueva etiqueta llamada «progresismo». Si -en cambio- aceptamos las reglas, las entendemos y las usamos a nuestro favor para ganar la guerra, la sociedad libre estaría a la vuelta de la esquina.José Miguel

 

En la guerra todo se vale

Eso a lo que llamo «juego», es la guerra. La guerra de las ideas, la guerra política, la guerra económica, la guerra ideológica y hasta la guerra tradicional, con balas y más.

Nadie puede negar que vivimos en una constante guerra, un juego en el que la izquierda ha sabido moverse y ganar. ¿Cuándo ganó la izquierda? No importa mucho, lo que importa es que hoy día son ellos quienes determinan cómo se juega esto, con su control hegemónico en los medios, con su participación política casi monopólica, con sus alianzas estratégicas en geopolítica, en el ámbito internacional. La izquierda tiene presencia en todos lados, muchas veces de forma de evidente, pero muchas otras en forma de infiltrados.

Un izquierdista no tiene escrúpulos. Para él, para ella, «el fin justifica los medios» y como su fin es ganar, controlar y mandar, cualquier cosa que lo acerque a sus fines es válido. ¿Tiene que mentir? Lo hace. ¿Tiene que traicionar? Lo hace. ¿Tiene que matar? Lo hace. ¿Tiene que manipular, engañar, usar la fuerza e imponer? Lo hace. Y mientras él lo hace, los pro-libertad nos limitamos a repetir lo que es evidente: que el izquierdista es un criminal.

Para nosotros no hay espacio para el «hacer algo que no me gusta» en aras de llegar a donde quiero llegar, lo que nos hace predecibles. Nuestro compromiso con nuestra moral y nuestros valores nos hace vulnerables con la izquierda, porque le permite a esta saber cuál será nuestro próximo movimiento, o -mejor dicho, en dónde nos quedaremos parados sin hacer nada.

El zurdo político usa el populismo, la demagogia, tiene una forma de hablar y moverse que lo vende como un «apasionado en lo que cree» y eso hace que la gente lo siga más rápido que a nosotros. Y no porque los libertarios no seamos apasionados, porque bastante que lo somos, pero somos apasionados por ideas y argumentos que solo nosotros entendemos y que no nos hemos preocupado en explicar mejor.

¿Cómo hacerlo? Sigue leyendo…


 

Nuestro compromiso con nuestra moral y nuestros valores nos hace vulnerables con la izquierda, porque le permite a esta saber cuál será nuestro próximo movimiento, o -mejor dicho, en dónde nos quedaremos parados sin hacer nada.José Miguel

 

El líder libertario ideal

Sí, los libertarios necesitamos uno y mil líderes. Todo individuo los necesita, no es «dependencia», es ley natural. Y como las sociedades están constituidas por individuos, eso hace que la sociedad se apalanque en liderazgos para ser mejor, o peor.

Pero no necesitamos -en las circunstancias actuales- a un líder aburrido, monótono, dogmático, que suene a profesor de historia o filosofía. Necesitamos uno o mil líderes libertarios que sepan historia, filosofía, economía, pero que lo transmitan de forma carismática, que caigan bien, que le agraden a la gente porque estos lo ven como «una representación de ellos mismo».

Necesitamos líderes con los que la gente conecte y viceversa, que la empatía no la vean como «una debilidad», sino como una oportunidad para entender al otro y hacerle llegar el mensaje en un lenguaje que comprenda, que lo ayude a visualizar la solución del problema que tiene. Tenemos que dejar de ser «defensores de la libertad» -que bien mal que lo hacen muchos- y pasar a ser promotores de la libertad, VENDEDORES de la libertad.

Algunos dirán que «entonces, ¿en qué nos vamos a diferenciar de la izquierda?», porque dos líderes carismáticos «podrían verse iguales». Pues en eso de lo que sabemos bastante: nuestras ideas, nuestra propuesta. Las ideas de libertad sirven para resolver infinidad de problemas que la izquierda ha causado, como la pobreza, la corrupción, las injusticias, la inflación, la escasez.

El capitalismo resuelve todos los problemas que la izquierda causa, ¿por qué no hemos sabido venderle eso a la gente?


 

Necesitamos uno o mil líderes libertarios que sepan historia, filosofía, economía, pero que lo transmitan de forma carismática, que caigan bien, que le agraden a la gente.José Miguel

 

El momento ideal para la libertad

Vivir en el «momento ideal» es, vivir en el ahora. Si solo te concentras en el pasado, no avanzas. Si solo piensas en el futuro, vives en una fantasía. Vivir en el ahora es entender las circunstancias, nuestra realidad, lo que pasa actualmente y el cómo resolver los problemas que se nos presentan.

En este punto podría asegurar que todos estamos de acuerdo en que vivimos en una constante guerra, una guerra en la que la izquierda determina las reglas, fija el árbitro y tiene más jugadores. Las masas son de la izquierda y eso lo tenemos que cambiar, pero para lograr el apoyo de las masas a nuestra causa de la libertad no necesitamos tener mucha gente, sino a la gente ideal, en el lugar ideal.

El plan es, vender nuestras ideas, no solo defenderlas. Para venderlas, necesitamos una lista de cosas claves, que solo podremos conseguir si nos sabemos vender. ¿Necesitamos financiamiento? En este artículo puedes leer cómo podríamos conseguirlo. Pero es clave que aprendamos a romantizar estas ideas, a través de discursos más empáticos y de causas que vayan con nuestros ideales; para eso puedes leer este artículo sobre romantizar las ideas de libertad.

Es elemental que aprendamos a hablarle a las nuevas generaciones, en su lenguaje, a través de los medios que usan para informarse, educarse y -principalmente- entretenerse. Este artículo explica cómo hablarle a las nuevas generaciones. ¡Basta de ofenderlos, de considerarlos idiotas y de argumentar que «todos los jóvenes son socialistas»! Porque eso no es cierto.

Y una cosa clave es, que necesitamos aprender a trabajar en equipo y apoyarnos entre nosotros mismos. Para ello, puedes leer este artículo sobre ese tema. Si nuestro plan y acciones resuelven estas cuatro interrogantes, tendremos claro el por qué no hemos podido ganarle a la izquierda y de la posición «las cosas me pasan», pasaríamos a la virtud de «haré que las cosas pasen»; solo así podríamos decir que sí, que este es el momento ideal para la libertad.


 

Las masas son de la izquierda y eso lo tenemos que cambiar, pero para lograr el apoyo de las masas a nuestra causa de la libertad no necesitamos tener mucha gente, sino a la gente ideal, en el lugar ideal.José Miguel

 

Conclusiones

Este es el sexto de seis artículos que pretenden dar una visión bien precisa de cómo podemos ganarle a la izquierda. No es un artículo -ninguno lo es- solo para libertarios, esta serie de seis textos es para todo aquel que quiera unirse ejército pro-libertad, tomar las riendas de su propia vida y comprometerse a vender estas ideas y estos principios en un lenguaje más llano, más simple. Sí, en un lenguaje más humano, más natural, aunque se te tuerzan los ojos con esas expresiones.

El momento correcto es ahora, no fue ayer, ni será mañana. Pero para que sea «el momento ideal», no podemos ver las cosas como «algo que nos pasa», sino como algo que «hacemos que pase». La racionalidad es una virtud, pero en este juego es una debilidad. Los sentimientos no siempre son correctos, pero son una característica natural que nos podría hacer ganar.

Si hacemos que las ideas de libertad se conviertan en una especie de «moda» permanente, que la gente sonría, las disfrute, las sientan y se identifiquen con ellas, convertiremos este momento, en el momento ideal; y mejor aún: podremos establecer nuestras propias reglas del juego, donde la izquierda sea la que llore, patalee, se lamenten y les sea difícil -si no imposible- volver a ganar.


 

Si hacemos que las ideas de libertad se conviertan en una especie de «moda» permanente, podremos establecer nuestras propias reglas del juego, donde la izquierda sea la que llore, patalee, y les sea imposible volver a ganar.José Miguel

 

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