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Qué hay detrás de la vacunación obligatoria «contra» el COVID-19

Jose Miguel

Jose Miguel

Antes de conquistar el poder, debemos conquistar los medios, por eso fundé esta revista y no un movimiento estudiantil. Coméntame tu opinión en Twitter aquí @JP_7_
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Si el Estado no te puede manipular, entonces consigue la manera de obligarte.


 

¿Prefieres escuchar esta publicación? Aquí te la dejamos en formato de podcast:


Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

 

Hay quienes dicen que «no deberíamos politizar un tema tan delicado como la salud pública», pero cualquier cosa que el Estado se haya atribuido para sí mismo como «parte de sus funciones», por supuesto que debe ser politizado.

En Twitter escribí:

El tema de la vacuna no está exento de esta gran realidad: es un asunto político, aunque tenga que ver con la salud.

Más son las incongruencias que la coherencia en los comunicados, en la información, en las estadísticas y en las opiniones por parte de los funcionarios públicos, las instituciones y hasta los científicos pro-Estado, cuando se trata de hablar de la vacuna.

Llevamos décadas consumiendo las mentiras del establishment, del status quo, pero este último año han sido enésimamente más sinvergüenzas y cínicos en sus mentiras.

El virus chino aún está muy joven, eso nadie lo puede negar. Si echamos el tiempo para atrás, no han pasado más de dos años desde que explotó y mucho menos de un año desde el primer vacunado.

¿Cómo saber los resultados en el mediano y largo plazo, de cosas como haber tenido el virus o de ser vacunados, cuando apenas han transcurrido 8 meses? No sabemos.

Pero el Estado siempre utiliza el mismo camino para conseguir sus objetivos: el terrorismo psicológico.

Aquí un poco de la incongruencia de las instituciones:

Podrán existir algunos que hacen lo que el Estado les dice, sin cuestionarlo, pero muchos somos los que no nos permitimos semejante acto pusilánime.

Millones somos los que desconfiamos de las instituciones hoy día y ha sido esa desconfianza la que ha exacerbado el escepticismo en relación a la vacuna.

Instituciones como el Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos, CDC por sus siglas en inglés, han hecho todo para ganarse el desprecio de la gente de bien.

Como cosechas lo que siembras, ahora que la gente no les cree, pues el Estado quiere aplicar la máxima de este: OBLIGAR.

En Twitter escribí:

Pero el Estado está consiguiendo otra forma de ejercer su poder: usa a las empresas «privadas» para que sean estas las que obliguen a las personas a hacer lo que no quieren.

Cuando vemos a aerolíneas, empresas de transporte terrestre, hoteles, restaurantes y cruceros, considerando hacer OBLIGATORIO el que estés vacunado, mostrando prueba de esta vacuna ante un desconocido que no tiene porqué saber tu información médica, entonces te das cuenta que el Estado viene por ti, a través de la empresa «privada».

Cuando ves a las empresas «privadas» obligando a sus empleados a vacunarse o «no podrán conservar sus trabajos, o solicitando pruebas de vacunación para los nuevos aplicantes, entonces te das cuenta que el Estado consiguió un «bug» en el sistema: la «propiedad» «privada».

Estamos viviendo la mayor de todas las discriminaciones de la historia de la humanidad. El racismo y el apartheid se quedaron en pañales ante la nueva que llaman «los vacunados y los no vacunados». Nos tildan de «anti-vacuna» apelando a nuestro sentimiento de culpa.

No somos «anti-vacuna», somos anti ESTA vacuna. Somos anti-OBLIGACIÓN. Somos anti-RENUNCIA a nuestra privacidad. Somos anti-ESTABLISHMENT.

Los funcionarios del Estado (políticos), las instituciones y muchos científicos pro-establishment trabajan en conjunto hoy día para que su agenda se ejecute como ellos quieren que se ejecute.

Mintieron cuando dijeron que «con la vacuna se acababa la pandemia». Luego mintieron al decirle a la gente ya estaba vacunada que «podían volver a sus vidas normales», al obligarlos a usar el tapabocas de nuevo, aún estando vacunados. Han mentido con las estadísticas y ahora hasta la directora de la CDC afirma que «dejarán de contar los casos de vacunados que se contagian», mientras manipulan, descalifican y tratan de ocultar la inmunidad de millones que lo contrajeron al inicio y durante los primeros meses de la pandemia y ahora ni la variante Delta los afecta.

Sí, el tema de la vacuna es un asunto político aunque tenga que ver con la salud y tanto los funcionarios del Estado, como los representantes de las principales instituciones y los «científicos» pro-Establishment, SON POLÍTICOS.

 

Mensaje del Editor del 8 de agosto de 2021.

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