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Los tres periodos de Venezuela. ¿Cual ha sido mejor?

Jose Miguel

Jose Miguel

Editor de esta Revista | Merideño | Libertario | Antes de conquistar el poder, los libertarios debemos conquistar los medios. De nada sirve hacer política cuando gobierna la desinformación. Por eso, en 2014 fundé esta revista y no un movimiento estudiantil. En Twitter: @JP_7_
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Siempre se ha dicho que «la historia la escriben los ganadores», pero la de Venezuela nos la han contado los perderdores.


Tiempo estimado de lectura: minutos

 

He estado buscando así sea una razón para sentir orgullo por la historia moderna de Venezuela, al menos la del último siglo y lo confieso: ha sido difícil.

La razón por la cual estoy en esta búsqueda con tanto afán es, porque creo fielmente que a Venezuela le puede resultar imposible construir un país destruido por la izquierda si no apela a la fortaleza de su historia, su identidad y a las nuevas generaciones. Así lo han hecho otros países y nosotros no somos ni el primero, ni el último en vivir esta desgracia llamada socialismo.

Le he preguntado a otras personas si sienten orgullo de alguna parte de la historia de Venezuela, así como los estadounidenses lo hacen de la suya, que bastantes malos episodios tiene, muchas cosas de las que Estados Unidos podría estar apenado, pero ellos lo toman como lecciones, aprenden lo bueno, lo mejoran y desechan lo malo. Las respuestas no han sido muy diferentes una de la otra: «No consigo un episodio de nuestra Historia de Venezuela de la cual sentirme orgulloso».

Así que decidí construir una especie de «línea de tiempo» del último siglo de nuestra historia y dividirla en los colores de la bandera, amarillo, azul y rojo. Curiosamente, cada color queda perfecto a lo que se vivió en cada uno de estos tres episodios de nuestra historia moderna: Amarillo por las riquezas… encontradas y producidas. Azul por el mar… de derroche de la socialdemocracia. Rojo por la sangre derramada… por los crímenes del chavismo y la miseria del socialismo.

Esta infografía muestra cada una de esas etapas y las voy a desglozar una por una, para que cada quien escoja esa en la que encuentra más cosas buenas y desecha las malas. La idea es encontar algo de nuestra historia moderna, que se pueda tomar, hacer mejor y usar.

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Amarillo por las riquezas… encontradas y producidas. Azul por el mar… de derroche de la socialdemocracia. Rojo por la sangre derramada… por los crímenes del chavismo y la miseria del socialismo.José Miguel

 

Amarillo por las riquezas… encontradas y producidas

¿Qué recuerdas de la historia de Venezuela antes de 1958? Que había una dictadura de Derecha cuyo dictador era Marcos Pérez Jiménez, quien fue «derrocado» en 1958 y «a partir de ahí comenzó la democracia en Venezuela», ¿Cierto?

Esa es la primera parte de la historia que nos contaron los «ganadores». Pero si vamos un poco más allá, entonces descubrimos cosas como la explosión del primer pozo petrolero que marcó el antes y el después de la economía venezolana; también hay una serie de golpes de Estado, aparece el nombre de Juan Vicente Gómez, de Elezar López Contreras, de Isaías Medina Angarita y otros tres más antes de que llegará el «perverso» Marcos Pérez Jiménez.

La historia de Venezuela antes del 23 de enero de 1958 es muy «borrosa» si solo nos limitamos a leer o escuchar lo que el «periodo demócratico» nos ha contado, llena de Gochos en el poder con un carácter típico de nosotros -los andinos- y de caraqueños pasándose la pelota unos a otros. Quizás de ahí venga el afinque que los socialdemócratas, socialistas, chavistas y comunistas le han tenido a la región de Los Andes.

Ahora bien, todos sabemos que la mayoría de las obras emblemáticas e imponentes de Venezuela fueron construidas -e iniciadas- en este periodo antes de 1958. Solamente a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez se le atribuyen más de 160 obras, entre inicios, continuación y modificaciones. Yo mismo lo viví 40 años después, transitando en las calles y carreteras de Mérida, en el Teleférico de Mérida y en Caracas pasando por el imponente Distribuidor La Araña, la carretera Caracas – La Guaira, la Autopista Regional del Centro y hasta se le atribuye la inauguriación parcial de la Ciudad Universitaria de Caracas, por mencionar solo algunas.

Las obras que se le atribuyen al régimen de Marcos Pérez Jiménez fueron construidas en tiempo record para la época, pero a un precio que hoy día es inconcebible: una dictadura. Quienes nos han contado la historia -los socialdemócratas- se han afincado en hacerle creer a toda Venezuela durante más de 40 años que «solo vale mencionar la palabra dictadura», claro, porque quienes la pasaban muy mal con Pérez Jiménes eran sus ancestros comunistas.

Lo han hecho así, queriendo tapar el sol con un dedo, pero ninguno de los gobiernos de la socialdemocracia ha superado ni en tiempos, ni en cantidad, el crecimiento y desarrollo que se vivió en Venezuela antes de que ellos causaran la revuelta del 23 de enero de 1958.

¿Que fue una dictadura? Sí, y si revisamos la historia de Venezuela antes de 1958, está llena de ellas. La bota militar era la regla en un país que empezaba a formarse, con no más de 100 años desde su «independencia» -no sé de quién o qué «nos independizamos»- que mantuvieron a la nueva República bajo una tradición militarista. Esa tradición militarista fue la que auspició estos episodios de dictaduras militares, pues dentro de los cuarteles solo se aprende a hacer las cosas usando la intimidación y la fuerza.

¿Condenable? Quizás hoy podemos condenar esas dictaduras con firmeza porque han pasado otros 100 años y hay nuevas y mejores formas de construir naciones, pero esa era la regla de la época. Sí, cada época tiene sus circunstancias.

¿Podemos comparar la Venezuela antes de 1958 con Estados Unidos, por ejemplo? Sí, y aquí voy con ejemplos. El Ferrocarril de Estados Unidos cobró la vida de más de 1.500 chinos que eran traídos a Estados Unidos como esclavos. Los grandes del acero y el petróleo en Estados Unidos construyeron sus imperios también con altos costos calculados en vidas humanas, con episodios de violencia muy intensos. Los rascacielos se construían sin arnés y cientos caían desde las alturas. Y la represa Hoover cobró la vida de casi 100 trabajadores, aunque los que estuvieron ahí afirmaron que fueron cientos de vidas.

Pero la historia de Estados Unidos si la cuentan los ganadores, sin lamento ni actitud de víctimas. El estadounidense entiende que toda época tiene sus circunstancias, y los resultados del trabajo duro a lo largo de los siglos, lo transmiten de generación a generación en la forma de orgullo, patriotismo y los sacrificios hechos en la búsqueda de la felicidad.

¿Por qué no buscar nosotros -los venezolanos- este orgullo en la época del amarilla de Venezuela?

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Ninguno de los gobiernos de la socialdemocracia ha superado ni en tiempos, ni en cantidad, el crecimiento y desarrollo que se vivió en Venezuela antes de que ellos causaran la revuelta del 23 de enero de 1958José Miguel

 

Azul por el mar… de derroche de la socialdemocracia

En 1958 llegó a Venezuela el derroche, disfrazado de democracia.

Los partidos de izquierda, especialmente esa fábrica de izquierdistas y corruptos llamada Acción Democrática, se jactan hoy día de «haber derrocado la dictadura de Marcos Pérez Jiménez», para establecer la de ellos por una vía más «moderna»: el voto popular.

¿Qué sabemos de la historia de Venezuela luego de 1958 y hasta 1998? Los zurdos políticos lo llaman «el periodo democrático». Pero este «periodo democrático» estuvo a la altura del tercermundismo de la región, solo que duramente financiado por el «oro negro». Venezuela pudo sobresalir de los demás países de la región gracias a que se ganó la lotería del petróleo, que dio para financiar cualquier cantidad de obras, barbaridades y -por supuesto- los bolsillos de los políticos de izquierda a través de la corrupción.

El primero gobierno «democrático» de Venezuela luego de 1958 es el de Rómulo Betancourt, de Acción Democrática. Desde 1959 hasta 1964 este artículo de «Venezuela inmortal» recopila la corrupción en ese gobierno, dando inicio a los 40 años más desperdiciados de la historia de Venezuela: La Cuarta República.

Rómulo Betancourt fue -sin duda alguna- la fotografía inicial de lo que sería el «periodo democrático», la cuna del sistema que sumergió a Venezuela en el mar de derroche de la socialdemocracia. Veámoslo de esta manera, y pueden pensar en cualquier país del mundo para responder a esta pregunta: ¿Qué es lo mejor que sabe hacer la socialdemocracia? Pues gastar, derrochar y malgastar la riqueza de una nación, sea que esta riqueza esté en manos del Estado o le sea saqueada a los privados a través de impuestos, que usualmente muy alto en este sistema.

Ustedes dirán que «estoy parcializado y no estoy contando lo bueno del periodo democrático», y en este enlace pueden ver las obras de la democracia, contadas por «los ganadores». Todo venezolano que vivió esa época de bonanza, narra la historia de Venezuela como «un país rico», «en vías de desarrollo», donde «se podía vivir, trabajar, viajar, tener una casa, un carro» y en el cual «éramos felices y no lo sabíamos». Estos también han sido los mitos creados por los «ganadores» que nos contaron la historia.

Yo pregunto: Si la Venezuela del «periodo democrático» era «tan buena», ¿Por qué demonios salieron corriendo a votar por Hugo Chávez en 1998 en busca de «un cambio»? La Venezuela azul, esa del periodo de derroche socialdemócrata fue construida sobre la fantasía de un consumo sin producción. La Venezuela en manos de Adecos y Copeyanos solo es comparable a la persona que utiliza sus tarjetas de crédito para comprar cosas que no le alcanzan con sus ingresos mensuales; basta que llegue la factura de pago para que se declare en bancarrota.

Pues la factura del «periodo democrático» llegó en 1998: El socialismo del siglo XXI de Hugo Chávez.


 

¿Qué es lo mejor que sabe hacer la socialdemocracia? Pues gastar, derrochar y malgastar la riqueza de una nación, sea que esta riqueza esté en manos del Estado o le sea saqueada a los privados a través de impuestos.José Miguel

 

Rojo por la sangre derramada… por los crímenes del chavismo y la miseria del socialismo

En 1998 llegó la factura del derroche en el «periodo democrático»: Hugo Chávez Frías.

Si creíamos que una dictadura de Derecha era mala, bastó que nos tocara vivir la dictadura de Izquierda que hoy día lleva más de dos décadas en Venezuela. La factura del goce y la parranda del «periodo democrático» nos ha tocado pagarla a los hijos de esas generaciones del «ta’ barato, dame dos» y «el país más rico de América Latina», y hasta ahora la factura ha sido impagable.

Hemos pagado con más de 330.000 muertes violentas en los últimos 20 años, la inflación más alta de la historia de Venezuela, la mayor bonanza petrolera de nuestra historia totalmente derrochada y distribuida entre los bolsillos de los peores personajes que se ha parido en Venezuela, la mayor fuga de capital humano (más de 4 millones de personas) en toda nuestra historia y la peor crisis humanitaria que el mundo ha conocido en el siglo XXI. Si a esto le suman la tasa de pobreza extrema, más la desnutrición y la destrucción casi total del aparato productivo del país, la factura del «periodo democrático» que nos ha tocado pagar con el chavismo -y ahora con Maduro- es una deuda impagable.

Chávez intentó llegar al poder por la fuerza en 1992. 6 años después, los venezolanos educados y que se gozaron «la cuarta» lo premiaron con el poder otorgado por ese «gran triunfo» que «obtuvimos» en 1958: el voto popular, la democracia. Inmediatamente, Hugo Chávez empezó a utilizar esta maravillosa herramienta llamada «democracia» para imponer su dictadura de Izquierda con el consentimiento del voto popular.

No tengo que contarles la historia, pues todos ya nos la sabemos, pero igual mencionaré algunas cosas. Comenzó con una reforma constitucional que se le otorgó sin pataleo. A partir de ella, las instituciones venezolanas quedaron a la medida del chavismo para implementar su crimen organizado en forma de gobierno, a través de una constitución comunista que aún los socialdemocratas (Acción Democrática, Copei, Voluntad Popular, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, etc) defienden como si fuese la gran vaina: la Constitución de 1999.

En vida, Chávez estableció control de cambio, leyes anti-emprendimiento, órdenes ejecutivas enemigas del empleo, del trabajo, de la propiedad privada, de la libertad, de la vida. Chávez ordenaba por televisión nacional, el saqueo, el robo y el asesinato, sin que nadie lo detuviera. Los partidos políticos del «periodo democrático» -y sus nuevos discípulos- consiguieron una forma de sobrevivir durante que estos más de 20 años, sostenidos en la cohabitación y colaboración a través de la conformación una falsa oposición a la medida del chavismo y dirigida por la inteligencia cubana.

No hay ni una sola obra de infraestructura en esta dictadura de Izquierda -desde 1998 hasta hoy- que se le pueda atribuir a Hugo Chávez y su chavismo, mucho menos al Narco Terrorista -cuya cabeza vale 15 millones de dólares estadounidenses– Nicolás Maduro. Todo en estos más de 20 años ha sido robo, destrucción sin escrúpulos, sangre, violencia, intimidación, persecusión, tortura y control por parte del Narco Estado. Todo en estas más de dos décadas de chavismo y madurismo -en cohabitación con la Falsa Oposición- ha sido nuestro peor periodo como país.

Venezolanos huyendo a otros países para convertirse en los refugiados y mendigos de estos. Venezolanos viviendo en Venezuela como los miserables que representan una carga y estorbo para el sistema socialista. Un grupito de venezolanos que aún se visten de rojo, hablan de «tenemos patria» y le dicen al agua «er vitar liquido» cuando se la mandan en un camión cisterna luego de semanas sin recibirla.

En Venezuela lo único que brilla es la penumbra causada por unos apagones premeditados y que también son la causa de un sistema eléctrico nacional socialista, en manos del Estado. Un sistema de salud pública y «gratuito» que mata más que lo que salva y que es más caro que cualquier sistema de salud privado de cualquier país libre. Un sistema de educación pública y «gratuita» que forma mini «revolucionarios» que no saben ni abreviar «Vicepresidente» y que cuando lo hacen, le ponen el adjetivo que Delcy Rodriguez se merece.

Esta Venezuela Chavista es el país más pobre, peligroso, inseguro y miserable del mundo en el siglo XXI, en el que nada bueno podemos conseguir de lo cual podamos sentirnos orgullosos de nuestra historia, construir una identidad y pasarlo a las nuevas generaciones.

Han sido más de dos décadas de rojo por la sangre derramada… por los crímenes del chavismo y la miseria del socialismo.


 

Todo en estos más de 20 años ha sido robo, destrucción sin escrúpulos, sangre, violencia, intimidación, persecusión, tortura y control por parte del Narco Estado. Todo en estas más de dos décadas de chavismo y madurismo -en cohabitación con la Falsa Oposición- ha sido nuestro peor periodo como país..José Miguel

 

Conclusión

Este artículo no debe ser tomado como «el resumen de la la Historia de Venezuela», ese no es su propósito, así que es trabajo de quien leer el investigar los hechos que aquí se mencionan y formar su propia opinión.

El propósito de esta opinión parcializada hacia la libertad es, que el lector cuestione la historia como nos fue contada por «los ganadores» -los socialdemócratas- y vaya en el tiempo no más de un siglo hacia atrás, conozca los periodos que ha vivido Venezuela como nación, tome lo bueno, aprenda las lecciones y deseche lo malo, y se prepare para construir algo mejor: una Venezuela con historia e identidad impulsadas por nuevas generaciones comprometidas con la libertad

Si lo hacen, como yo lo he hecho, se darán cuenta que la Historia de Venezuela en realidad nos la contaron una pila de perdedores y que no debemos confiar más nunca en ellos si queremos construir una Venezuel libre, de primer mundo y privada.

Más nunca socialismo, socialdemocracia, comunismo, ni mucho menos su versión actualizada: el progresismo.


 

El propósito de esta opinión parcializada hacia la libertad es, que el lector cuestione la historia como nos fue contada por «los ganadores» -los socialdemócratas- y vaya en el tiempo no más de un siglo hacia atrás.José Miguel

 

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