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Es natural seguir líderez y necesitar a otros

Es natural seguir líderes y necesitar a otros

Jose Miguel

Jose Miguel

Antes de conquistar el poder, debemos conquistar los medios, por eso fundé esta revista y no un movimiento estudiantil. Coméntame tu opinión en Twitter aquí @JP_7_
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Una de las debilidades más fuertes que tienen quienes promueven las ideas de la libertad, es el mal entendimiento de algunas de estas ideas.


 

Si prefieres escuchar esta publicación, aquí la tienes en podcast


Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

 

Los libertarios han aprendido -de manera errada- a creer que «estas ideas no necesitan liderazgos», que «seguir líderes nos hace borregos» y que «querer formar comunidades nos hace ovejas de un rebaño».

Nada más absurdo que eso. En Twitter escribí:

Para hacer el cuento corto, hay dos filosofías de vida totalmente opuestas: el individualismo -por un lado- y el colectivismo por el otro.

Quienes defendemos las ideas de la libertad practicamos el individualismo, el derecho a preocuparnos por nuestros intereses individuales. Por su parte, los comunistas y la izquierda -en todas sus versiones- practican el colectivismo, la supuesta obligación que tenemos de sacrificar nuestras vidas por el beneficio «de todos».

Los colectivistas siempre mienten, pero los individualistas usualmente malinterpretan lo que significa el individualismo, especialmente cuando se trata del trabajo en equipo y la figura del líder.

Los socialistas niegan la naturaleza egoísta del ser humano y los libertarios niegan la naturaleza social. Mientras esto sea así del lado de los libertarios, las ideas de la libertad seguirán llegando lejos, pero los movimientos libertarios parecen querer condenarse a sí mismos.

¿Acaso no es obvio que por negar la naturaleza egoísta, los movimientos de izquierda se han condenado a sí mismos? No nos empeñemos en copiar el destino de nuestro enemigos.

Ojalá la comunidad libertaria fuese como la comunidad del CrossFit o la comunidad de #Bitcoin, pero no, la comunidad libertaria hace todo lo posible por ser vistos como un grupo desintegrado, sin capacidad de trabajo en equipo y sin la voluntad de hacer más de lo que dicen.

¿Por dónde empezar? Pues aceptándolo.

Así funciona el comportamiento humano. Nuestra naturaleza rige nuestras actitudes, la forma en la que nos movemos en el mundo y nos enfrentamos a la vida.

Las emociones y la razón podrán tener sus encontronazos, pero ambas son naturales y necesarias, dependiendo del contexto, las circunstancias y el momento.

Lo mismo pasa con el trabajo individual y el trabajo en equipo, dependen del contexto, circunstancias, momento y de los recursos disponibles. No tiene nada de macabro aceptar que necesitamos a otras personas para alcanzar nuestros objetivos individuales, ¿Quién nos hizo creer lo contrario?

Hay que reconocer la naturaleza egoísta y la naturaleza social del ser humano, más aún si decimos que «las ideas de la libertad son propias de la naturaleza humana».

Es natural que queramos nuestro bienestar individual y es natural que queramos socializar. ¡Somos así!

En el afán por lograr nuestro bienestar individual, haremos unas cosas solos y haremos otras en equipo, usaremos a unas personas como referentes y también seremos los referentes de otros. Aprenderemos de quienes definitivamente son líderes y también tendremos la oportunidad de ser uno de ellos, así se desenvuelve la vida de quienes quieren vivirla a plenitud y conscientemente.

Si un movimiento libertario acuerda tener una estructura con liderazgos, esos que llevarán al movimiento a alcanzar los objetivos en común que tenemos todos, ¡Hay que aplaudirlos!

Los liderazgos -para las ideas- son un medio de transporte de estas, las hacen llegar más lejos.

Cuesta entender el empeño de algunos en querer hacerle creer al mundo que los libertarios somos una secta individual, incapaz de trabajar en equipo y con cero voluntad de correr riesgos.  Repiten innumerables veces que «no siguen líderes», que las ideas «no las necesitan», al mismo tiempo que dicen que «el sistema que defienden es el que mejor se adapta a la naturaleza del ser humano».

En realidad, quienes hacen esto están usando estas excusas como escudo para protegerse del miedo que les da el competir, correr riesgos, equivocarse y tener que corregir para seguir avanzando. Si en un movimiento pro-libertad, el liderazgo falla o traiciona, ¿Qué vamos a hacer? Con la actitud y mindset actual, el libertario se va a poner a llorar. Pero si la actitud y el mindset -en cambio- es de campeones, ¡Eso se supera!

Corriges, vuelves a organizar y avanzas.

Cierro con esto:

Hasta la próxima semana.
José Miguel

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