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¿Por qué no hemos podido ganarle a la izquierda?

Jose Miguel

Jose Miguel

Fundador iF Revista Liberaria | Merideño | Libertario | Miembro de Derecha Ciudadana. Antes de conquistar el poder, los libertarios debemos conquistar los medios. De nada sirve hacer política cuando gobierna la desinformación. Por eso, en 2014 fundé esta revista y no un movimiento estudiantil.
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Cuando se trata de política, de medios, de dinero y de poder, la izquierda no tiene escrúpulos.


 

Tiempo estimado de lectura: 7 minutos

La izquierda es maestra del mal, no podemos negarlo, pero mucho menos debemos dejarlo pasar como una realidad que «no podemos cambiar», porque mientras ellos avanzan, los defensores de la libertad solo los vemos acabar con todo a su paso, mientras nos ocupamos de debatir sobre nuestras propias diferencias y afianzar esas cosas que no compartimos.

Sí, la izquierda es inteligente en su maldad, mientras que los libertarios somos necios en nuestra postura, ilusos en nuestras maneras y lentos en nuestras acciones. ¿Por qué no hemos podido ganarle a la izquierda si sabemos que estamos del lado correcto? ¿Por qué nos arrastran en el campo de batalla, cuando sabemos que nuestras ideas y el modelo que promovemos es mejor? El problema está en las cosas de las que carecemos, las cuales debemos trabajar para solucionarlas.

Veamos una por una.

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No tenemos ni sabemos conseguir financiamiento

Los defensores del dinero y la producción no sabemos cómo conseguir el dinero para financiar nuestros proyectos, nuestras ideas, nuestros movimientos y «nuestras causas».

Mientras la izquierda es experta en conseguir el dinero que necesita para financiar sus perversos planes, los libertarios andamos por la vida criticando el que ellos lo hagan, en lugar de ocuparnos de conseguir el nuestro. Somos expertos defendiendo el dinero, la producción, la propiedad privada y la generación de riqueza, pero somos terribles consiguiendo un centavo para financiar y promover la libertad.

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En este sentido hay que admitir que la izquierda está clara en cómo se pelea esta guerra, no les tiembla el pulso al momento de fijarse objetivos y ejecutar los planes para alcanzar lo que se proponen. Si necesitan dinero, lo consiguen, si necesitan a un «empresario», lo logran y si necesitan recursos de cualquier tipo, los hacen aparecer.

Aquí entra en juego algo muy importante y es el hecho de que los libertarios -que vivimos defendiendo a los empresarios y a los emprendedores- no conseguimos que ninguno financie la promoción de las ideas. Y es que la izquierda tiene una velocidad de reacción brutal cuando descubren que un empresario o una empresa está aportando para una causa que no es la de ellos. Si lo notan, inmediatamente activan su maquinaria de boicot y eso no hay empresario que lo soporte.

Ante un boicot, al empresario promedio no le queda más que rendirse ante las presiones de la izquierda, pues los libertarios pecamos en otra cosa: no tenemos nada de valor para ofrecerles, que contrarreste el boicot de la izquierda.

Hay un ejemplo muy bueno de cómo se debe actuar cuando un empresario nos muestra apoyo, y es el caso de la empresa de comida hispana en Estados Unidos llamada GOYA. El CEO emitió unas opiniones en apoyo a unas decisiones de Donald Trump y la izquierda activó su maquinaria de boicot inmediatamente. ¿Qué hizo Donald Trump? Movió toda su aparato político para devolverle el apoyo a GOYA y contrarrestar el boicot de la izquierda, y lo logró. De este ejemplo hay mucho qué aprender.


 

Mientras la izquierda es experta en conseguir el dinero que necesita para financiar sus perversos planes, los libertarios andamos por la vida criticando el que ellos lo hagan, en lugar de ocuparnos de conseguir el nuestro.José Miguel

 

No tenemos causas, ni romantizamos nuestras ideas

La izquierda es muy hábil en este sentido, pues causas como «los derechos de la mujer», «los derechos de los gays», «los derechos de los negros», «la ideología de género», cualquier movimiento o «problema» social que surja, se lo agarran para ellos. Construyen monumentos, diseñan banderas, se inventan «líderes» para la causa y crean grupos de presión política para generar reformas «en favor de la causa».

Al mismo tiempo que hacen todo esto, se ingenian todo tipo de eslogan pegajoso para viralizar esas causas y lograr que el mundo entero hable de ellas. «El violador eres tú», «Black Lives Matter» y muchos más, son demostraciones del éxito de la izquierda en casarse con causas y romantizar sus ideas.

El problema de nosotros -los libertarios- en este sentido es, que nuestras propuestas son racionales. Hablamos de números, de estadísticas, de hechos naturales, históricos, pero a nada le ponemos el toque romántico. No es lo mismo decir «el capitalismo es el modelo acorde para la naturaleza humana», que decir «hasta los perros prefieren vivir en casa de millonarios». Y no es lo mismo reaccionar a «la prohibición del porte de armas de la izquierda», que agarrarse esa causa como un asunto serio, crear un movimiento pro-libre porte de armas y organizar manifestaciones pacíficas a favor, mientras grupos políticos libertarios presionan para lograr la reforma que se quiere.


 

El problema de nosotros -los libertarios- en este sentido es, que nuestras propuestas son racionales. Hablamos de números, de estadísticas, de hechos naturales, históricos, pero a nada le ponemos el toque románticoJosé Miguel

 

No sabemos hablarle a las nuevas generaciones

Mientras la izquierda planifica a largo plazo, los libertarios reaccionamos a cualquier cosa que estos hacen. La izquierda tiene la habilidad de hacer hoy algo de lo cual verá y disfrutará de los resultados en el futuros y eso hacen con el adoctrinamiento de nuevas generaciones.

Tiene presencia en universidades, en colegios, en museos, en la televisión, en internet, en redes sociales; la izquierda es «políglota» al hablar los idiomas de todas las generaciones, desde los más jóvenes, hasta los más viejos. Y es un gran descuido de nosotros, porque dentro del grupo de libertarios, los jóvenes somos más. Los jóvenes parecen procesar las ideas de libertad con la velocidad de un procesador Inter Core i20 y apasionarse con ellas. Pero cuando se sumergen en el mundo de las ideas libertarias, se consiguen con una cuerda de antipáticos, egocéntricos, babosos y engreídos que se creen con un certificado de «Pedrigree Libert-ario».

Y así, mientras nosotros corremos a las nuevas generaciones con contenido ultra académico, aburrido y sin pasión, la izquierda los enamora con poemas, reggaeton, rock, artistas joviales e influencers cómicos y divertidos (Lee este artículo). La izquierda crea contenido hasta los que aún no han nacido, pero que ellos saben que pronto lo harán. Los libertarios, en cambio, creamos contenido para pelearnos entre nosotros mismos, para reproducirnos en una especie de corral libertario muy «Amish».


 

Mientras nosotros corremos a las nuevas generaciones con contenido ultra académico, aburrido y sin pasión, la izquierda los enamora con poemas, reggaeton, rock, artistas joviales e influencers cómicos y divertidosJosé Miguel

 

No nos apoyamos entre nosotros, ni trabajamos en equipo

Cuando un liberal, un libertario, un anarcocapitalista, un conservardor o un derechista, crea algo nuevo o se inventa algo innovador, difícilmente -si no es que nunca- consigue el apoyo de sus pares. Los defendores de la libertad parecen estar más preocupados en que les aplaudan sus tweets y en leer las barbaridades de la izquierda «para responderlas», que en impulsar, promover y apoyar las ideas proyectos de esos con los que tiene valores en común.

La izquierda es maestra del trabajo en equipo. Un zurdo puede odiar a otro zurdo, pero cuando se trata de objetivos en cosas que tienen en común, hacen pactos de sangre para apoyarse los unos a los otros.

A los libertarios nos hace falta eso, que podemos aprenderlo de los judíos. Los judíos una comunidad muy cerrada, que han logrado ser reconocidos en todo el mundo gracias a su habilidad para trabajar en equipo. Es tan fuerte esta alianza y compromiso entre ellos, que se dice que «un judío hace negocio solo con otro judío», si de preferencia se trata.

Los libertarios debemos aprender a hacer pactos de sangre con quienes tenemos valores y principios en común, porque la única forma de que nuestras ideas, movimientos, medios y liderazgos sean conocidos masivamente, es que una comunidad comprometida e integrada empuje estas cosas por todos los canales posibles.


 

La única forma de que nuestras ideas, movimientos, medios y liderazgos sean conocidos masivamente, es que una comunidad comprometida e integrada empuje estas cosas por todos los canales posibles.José Miguel

 

No entendemos ni aceptamos las circunstancias, ni el momento que vivimos

Por ser dogmáticos, académicos y muy «de los libros», los defensores de la libertad perdemos el enfoque en el presente, en lo que se vive y en la realidad. Nos cuesta aceptar que en el mundo actual -lamentablemente- hay momentos en los que, para poder llegar al destino que tenemos en mente, debemos saber transitar un camino que no nos gusta.

El hacer algo que «no me gusta» en aras de llegar a donde quiero llegar, no tiene nada que ver con la renuncia de los valores. Vivimos criticando que si «el político tal es populista», o que «es que esta persona lo llama economía de mercado y no capitalismo», «es que esta persona tiene amigos socialistas y no es puro y sin pecados» y por andar en estas, no avanzamos.

Hay personas que, para querer ser managers de un restaurante, han tenido que lavar platos. ¿Renunciaron a sus valores? No. ¿Consiguieron lo que querían? Sí. Bueno, los libertarios debemos transitar caminos que no nos gustan, en aras de llegar a ese mundo ideal que solo está en los libros que se leen para sacarse el Pedigree Libert-ario.

Hay que jugar este juego con las reglas que hay, y ganarlo, y solo así poder poner nuestras propias reglas. ¿Es muy difícil de ver?


 

El hacer algo que «no me gusta» en aras de llegar a donde quiero llegar, no tiene nada que ver con la renuncia de los valores.José Miguel

 

Conclusiones

Si los libertarios queremos ganarle de una vez por todas a la izquierda, tenemos que resolver estos 5 problemitas que tenemos. Tenemos que dejar de ser reacciones y pasar a ser pro-activos, planificar nuestras acciones.

Los libertarios debemos ofrecerle a los empresarios y emprendedores, algo de más valor que lo que la izquierda les ofrece y cuando la izquierda salga a boicotear a los que nos apoyan, tenemos que salir en su defensa y apoyo. También necesitamos casarnos con causas verdaderas y romantizar nuestras ideas, ponerles emoción y marketing; ya basta de hablar como bibliotecarios solamente.

Debemos crear -urgentemente- contenido con lenguaje y formato para las nuevas generaciones; dejemos de subestimar a los más jóvenes, que de seguro nos llevan una morena. Además, aprendamos a apoyar y aplaudir los proyectos de otros libertarios, en lugar de estar detrás de ellos como hienas esperando el momento perfecto para atacarlos; trabajemos en equipo, radicales, claros y comprometidos como los judíos entre ellos.

Y -por lo que más quieran- ¡Aceptemos la realidad! Es elemental que usemos las fuerzas a nuestro favor, que juguemos este juego con las reglas que hay, porque es la izquierda la que está poniendo el balón, la cancha, los árbitros y el público y la única forma de que seamos nosotros quienes lo hagamos en el futuro es: que ganemos el primer juego.


 

Hay que jugar este juego con las reglas que hay, y ganarlo, y solo así poder poner nuestras propias reglas.José Miguel

 

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