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Lo que he aprendido de mis sobrinos sobre privacidad

Lo que he aprendido de mis sobrinos sobre privacidad

Jose Miguel

Jose Miguel

Antes de conquistar el poder, debemos conquistar los medios, por eso fundé esta revista y no un movimiento estudiantil. Estas son mis cuentas de Twitter @JoseMiguel_PG y @JP7___
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Al igual que con las armas, la tecnología no es la que nos arrebata derechos, sino el cómo la usamos.


 

Escucha esta publicación en podcast aquí:


Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

 

Los seres humanos nos hemos mal acostumbrado a acusar a las cosas de eso que hacemos con ellas. Las drogas, las armas, la tecnología, las municiones, todas estas son el resultado del ingenio humano y lo que se hace con ellas es decisión individual.

La tecnología hoy día tiene una influencia abrumadora sobre nuestras vidas y la tendrá cada día más. Esta puede liberarnos al mismo tiempo que encerrarnos, todo depende de cómo la usamos o de quién la usa y con qué propósitos.

En Twitter escribí:

Sean honestos al responder esta pregunta: ¿Qué es lo primero que ustedes piensan cuando alguien no quiere revelar su información personal?

Estoy seguro que pensamientos como «algo oculta» o «el que no la debe, no la teme» le vinieron a la mente, a menos que ya estén desintoxicados de las trampas del sistema. Pero lo común es creer que si una persona quiere mantenerse anónima, es «porque algo malo oculta» o «porque planea hacer algo indebido».

Eso pasa con nuestra información personal y nuestra privacidad.

Anécdota personal:

Yo no tengo hijos, pero tengo sobrinos. Los videojuegos que ellos juegan y las aplicaciones que usan para comunicarse con otros por internet, para mi resultan incomprensibles. Y la razón por la que me resultan incomprensibles es porque todos los personajes de los videojuegos tienen nombres extraños, como «StormyBoy747» o «IwontTellYou1234»; nadie tiene nombres reales.

Esos mismos nombres los usan en las aplicaciones de mensajería como «Discord», la cual es todo un universo. «¿Cómo conozco a la persona del otro lado? ¿Cómo se quién es, qué hace y a qué se dedica? ¿Cómo podemos ser amigos de verdad si no conozco su nombre?» Son preguntas que les he hecho a mis sobrinos y sus respuestas son siempre las mismas: «No los conozco, no les doy mi información personal».

Antes esto me parecía terrible, pero ahora los entiendo y los aplaudo.

Reflexionemos sobre esto que escribí en Twitter.

Con la generación Millennial ha comenzado una especie de rebeldía hacia lo establecido, hacia figuras como el gobierno, las instituciones internacionales, corporaciones y medios de comunicación, pero las generaciones anteriores a esta se acostumbraron a que todo este aparato del establishment «tiene derecho a tenernos enumerados».

Nuestro sistema de identificación ciudadana, cuentas bancarias, números de teléfono, seguro social, número de empleador y pago de impuestos, hasta la información de nuestra situación médica individual, todas representan números con los que el sistema nos rastrea en cualquier parte del universo.

¿Queremos que los más jóvenes sean realmente libres? No los enseñemos a ver como «normal» el que los desconocidos puedan rastrearlos y conocer toda su información personal.

Normalicemos el querer ocultar de la vista y las garras del Estado, eso que es nuestro. Normalicemos el mantener nuestra información personal, fuera del alcance de funcionarios y desconocidos.

Querer ocultar lo que nos pertenece, no tiene nada que ver con querer hacer daño o planear hacerlo; de hecho, más daño se le ha hecho a inocentes usando su información personal en su contra.

No estoy sugiriendo que no tengan redes sociales, pero si es con seudónimos, mucho mejor. Y le hace mucho mejor a los niños el tener este tipo de accesos cuando ya están mentalmente maduros y pueden decidir si lo quieren o no.

Otra anécdota para cerrar: Desde hace varios años, mis sobrinos no quieren que se suban fotos de ellos a internet; tan profundo es lo que ellos mismos están aprendiendo sobre privacidad, que al mayor se le ofreció abrirle CashApp para que compre acciones en la bolsa y dijo: «Si tengo que darles mi información personal, no quiero CashApp».

Hasta la próxima semana.
José Miguel

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