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¿La Desigualdad Social es un Problema o Una Oportunidad?

Jose Jauregui

Jose Jauregui

Venezolano, estudiante de Economía, creyente del liberalismo, las ideas de libertad y la Economía Austriaca. Soy responsable de mis acciones e ideas.
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El ser humano es un ser desigual y egoísta por naturaleza, con una capacidad innata de producir y crear, donde -durante ese proceso- siempre buscará su propio beneficio e indirectamente el del resto de la sociedad. Por lo tanto, suponer que todos seríamos mejores y viviríamos en un mundo mejor si no existiera la desigualdad, ¿será verdad o mentira?


La desigualdad se puede dar de diferentes maneras

Económicas, mentales o físicas, donde la más castigada siempre será la económica, pero esta deriva de las otras dos. Porque una persona que posea una alta autoestima, cree en sí misma y sobre todo piense que su bienestar está primero que el sacrificio por los demás, tendrá claro que la única manera para mejorar su posición y satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, será a través del trabajo y el esfuerzo.

Pero muchos de los que no han logrado ese nivel de satisfacción, culpan a quienes tuvieron éxito, llegando a decir que si no fuera por ellos “él o ella sería igual de exitoso y rico”. Sobre esa base, reclama a la sociedad una parte de la riqueza que el exitoso ha creado, para ser repartida entre los demás que “no pudieron tener la oportunidad porque les fue arrebatada por ese exitoso personaje que llamaremos capitalista”.

Reclaman que es la desigualdad la culpable de todas las desgracias que hoy en día viven muchas personas, confundiéndola y mezclándola con la pobreza para, de esta forma, llamar la atención y ganar adeptos que tienen ese mismo sentimiento infundado entre la ignorancia y el resentimiento del cual el único culpable es él mismo, por no ser responsable de sus acciones y pensar en el corto plazo.

La propaganda actual culpa a pocos por tener altas riquezas, dicen: “No es posible que un 5% de la población mundial posea en 90% de la riqueza mundial, mientras el 95% solo posee el 10% de la riqueza restante”, pero estas declaraciones solo denotan una total desconexión e ignorancia sobre cómo se crea la riqueza y su función dentro del crecimiento y bienestar de todos los individuos. 

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Solo resaltan una acumulación excesiva en dinero, pero sin hablar de la riqueza verdadera generada en factores de producción como el capital humano y el aumento de la producción real, cuando la verdad es que la riqueza monetaria es una catapulta para esos individuos con una mejor perspicacia e innovación empresarial que -dispuestos a satisfacer necesidades para la obtención de un beneficio propios- carecen de medios monetarios para emprender sus proyectos. Es aquí donde esos que hoy desprestigian por una gran acumulación, viene al rescate e impulso requerido para esos aventureros.


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La culpa la tiene el actual sistema financiero 

Un sistema distorsionado y amoldado para crear dinero de la nada, para ayudar a los políticos a cumplir sus caprichos y ayudar a sus amistades que buscan -por medio de la mediocridad- obtener riquezas que en libre mercado serían incapaces de conseguir por su ineficiencia y falta de perspicacia.

Si el sistema actual se rigiera por una teoría de ahorro y un sistema de encaje al 100%, los ciudadanos no podrían ser manipulados sobre la importancia de la acumulación por parte de esa minoría de capitalistas que hoy en día existen y que tal vez mañana no existan o sean relevados por otros mejores.

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Entendiendo la desigualdad

Es por esto que la mejor forma de entender el rol de aquel “5% que posee el 90% de la riqueza” es mediante un ejemplo de la función que cumplen en una sociedad en libre mercado, y así aclarar dudas de que el problema no está en la desigualdad.

Supongamos que en Liberlandia viven 10 personas distribuidas de la siguiente manera:

  • A tiene 75% de la riqueza
  • B tiene 10%,
  • C y D 2.5% cada uno, 
  • E, F, G, H el 2% cada uno, 
  • I y J tienen 1% cada uno

Digamos que la riqueza total monetaria en el país es de 1000 Unidades Monetarias (u.m.) con lo cual: 

  • A tiene 750 u.m., 
  • B tiene 100, 
  • C y D 25 tienen cada uno, 
  • E, F, G, H tienen 20 cada uno, 
  • I y J tienen 10 cada uno. 

Claramente podemos apreciar que A y B son nuestros “malvados” acumuladores de riqueza, en otras palabras, ¡¡Nuestros capitalistas!! Como vemos, su ingreso es tan elevado, que es imposible que lo logren gastar en la compra de bienes o servicios, esto debido a leyes de la economía que explican que “a mayor cantidad de un bien, su satisfacción es menor” y llega a ser hasta contraproducente.


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Entonces, ¿Qué hace con el dinero que le sobra luego de satisfacer sus necesidades? ¡¡Lo ahorra!!

A y B no están -a diferencias de I y J- preocupados por el presente ya que en ese periodo de tiempo tienen satisfechas todas sus necesidades, por lo cual su valoración del presente es muy baja, pero tienen una gran ansiedad en el futuro, por esto están dispuestos a usar esa parte de su alto ingreso que perciben, en forma de préstamos a cambio de un pago en el futuro, la llamada tasa de interés.

En una sociedad existen distinto tipos de personas o diferentes niveles sociales y esto se refleja en nuestro ejemplo donde el lector seguramente observó los diferentes niveles de ingresos que cada de nuestros personajes tienen.

Es hora de centrarnos en nuestros individuos C y D que, para nuestro ejemplo, serán nuestros empresarios o emprendedores, personas con una capacidad innata de descubrir beneficios donde otros no los ven, personas con una perspicacia y función empresarial mayor al resto de nuestra sociedad.

El problema con C y D es que no poseen suficientes recursos monetarios para invertir en un nuevo producto que logrará darles grandes beneficios, lo que al mismo tiempo se traduce en un producto de mejor calidad a menor precio, beneficiando así también al resto de la sociedad.


Los beneficios del capitalismo y del ahorro

Si estuviésemos en una sociedad igualitaria o muy cercana a ella, C y D no mostrarían interés en desarrollar este nuevo producto, ya que su esfuerzo físico-mental y el riesgo que les tocaría asumir si se equivocaran en su predicción sería muy elevado para el beneficio muy bajo que podrían obtener. Por suerte, estamos en una sociedad donde el libre mercado predomina, donde no odiamos a los que más tienen, ¡¡¡Sino que sabemos la importancia de estos para la mejorar del bienestar de todos!!!

C y D deciden emprender sus proyectos, por lo cual, tienen q ir al banco a solicitar un préstamo, según nuestro ejemplo nuestra sociedad tiene una riqueza de 1000u.m, en la cual sabemos que los niveles más bajos tendrán una menor capacidad para ahorrar, por lo que únicamente contamos con el ahorro de A y B, donde el Ahorro de A es de 375u.m y el de B es de 30u.m.

C y D deben contratar mano de obra para poder llevar a cabo su nueva aventura, por lo que contrata a E, F, G y H como mano de obra calificada y a I y J como aprendices que están por primera vez trabajando y poseen una capacidad y conocimiento inferior, por lo cual cada uno ganará según sus capacidades.

Al cabo de un año y a una tasa de interés al 15%, C y D han tenido éxito en su aventura y devolverán las 405u.m, más el 60.75u.m. de los intereses.

Ahora el ingreso bruto de A será de 806.25u.m y B será 104.5u.m., pero no solo serán los únicos beneficiados, también se verán incrementados los ingresos de los demás participantes, que debido a la ampliación del proceso productivo y el nuevo producto, todos han visto incrementados sus ingresos monetarios, contando ahora con C y D 27u.m cada uno por su perspicacia y éxito en su negocio. E, F, G, H tienen ahora 22u.m cada uno, debido a un requerimiento de mayor especialización por las nuevas tecnologías e investigaciones desarrolladas. I y J, aunque son los de menos experiencia, durante el proceso han ganado un poco de la misma y también han visto sus ingresos crecer en 11u.m cada uno.


En capitalismo todos ganan

La riqueza de Liberlandia a pasado de 1000u.m a 1074.75u.m y aunque A sigue teniendo el 75% de la riqueza de la sociedad, esta ha visto crecer su capacidad adquisitiva y ha logrado mejorar su bienestar. Tal vez unos más que otros, pero cada uno ha logrado mejorar su situación individual, y solo es mediante este proceso donde en un periodo de tiempo I y J que son los nuevos de menos experiencias puedan llegar a percibir lo que obtiene E y F, pero esto solo lo lograrán mientras sigan participando en el proceso productivo, y solo a medida que la riqueza social de un país como Liberlandia aumente es que los que menos tienen, no solo obtendrán más ingresos, sino que por la ampliación de la estructura, cada vez obtendrán un pedazo mayor del pastel y mejorarán su calidad de vida con los productos de mayor calidad y mejor precio.


¡Gracias, capitalistas!

Pero esta expansión solo ha sido posible gracias a esos “malvados capitalistas” que acumulan el 90% de la riqueza del mundo. Sin ese ahorro previo, C y D nunca hubiesen podido acceder a un préstamo que hubiese logrado crear nuevos productos, mejorando la condición de todos, no solo por la búsqueda del beneficio propio y de quienes participaron, sino de toda la sociedad en general.

Por eso cuando escuche decir que es “la desigualdad es el problema”, pregúntese ¿Con qué se financiarán los nuevos proyectos? ¿Cómo ampliaremos la estructura productiva, que es la que genera empleo y satisface nuestras necesidades? 

Si en lugar de ahorrarla, repartimos esa riqueza entre todos, ¿Cuánto nos va a tocar a cada uno? Podríamos “tener más” en el momento, pero ¿y después? ¿Quién va a producir los bienes y servicios que satisfacen nuestras necesidades? Terminaríamos siendo tan pobres como la edad primitiva, por un simple capricho de quienes tiene un resentimiento por las personas que han tenido éxito y han logrado entender que, para mejorar sus condiciones de vida, deben sacrificar parte del presente para disfrutar en el futuro.

 

Por: José Jauregui

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