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El «Yo No Fui» Típico De La Sociedad Venezolana

Leonardo

Leonardo

Estudiante. Liberalista político: critíco todo lo que puedo entender, aplaudo lo que no -excepto aquello que sencillamente es absurdo-. Venezuela
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Resulta interesante observar un hecho bastante gracioso, como deprimente: y es la forma o manera en como esa frase se ha impregnado dentro del discurso popular presente en la sociedad venezolana desde hace ya bastante tiempo. Sería irresponsable afirmar que tal frase solo cala dentro de nuestro país, puesto que en muchísimas otras sociedades resulta recurrente el que las personas no asuman responsabilidades ante los hechos de los que fueron participes, pero sin embargo el foco es Venezuela, y por tanto hay que limitarse a la Nación que hoy nos convoca.

Uno podría afirmar que esto es un mero “habito” que no tiene incidencia dentro del desarrollo de la sociedad, pero junto con otra serie de males presentes, mucho más graves, solo ha consolidado la puesta en marcha de la decadencia que hoy se nos presenta ante nuestros ojos.

Muchos refieren el “yo no fui” al gobierno, y es evidente y algo que podemos corroborar con una cantidad ilimitada de ejemplos. Sin embargo, provoca preguntarse: ¿Acaso el repetir los mismos errores que observamos en el gobierno, no nos hace colaboradores de este? Una vez escuche que los gobernantes eran la representación –con sus virtudes y defectos- de la sociedad en donde habían sido escogidos, y si lo aplicamos a este hecho, desgraciadamente es una realidad que duele, pero que está presente ahí, donde no somos capaces de afrontar nuestros errores, donde no somos capaces de responsabilizarnos por nuestros actos; donde optamos por culpar a alguien más, o sacar cualquier excusa barata con el fin de obviar un hecho que resulta más claro que el agua: tú cometiste este o aquel error: pues bien: asúmelo como debe ser.

Esa actitud o “picardía” es algo que muchos aplauden, y que no entiendo hasta qué punto resulta sano (¿lo será en algún punto?), ya que ello solo le brinda una permanencia peligrosa a conductas que no solo nos mantienen como una sociedad inmadura, que no busca afrontar sus problemas y encararlos como debe ser, sino que permite la permanencia de prácticas que eluden la ética, los principios, y el ser “ciudadano”.

Por ende, si al escuchar a alguien -independientemente de donde venga- excusándose por sus actos, inventando cualquier patraña con el fin de obviar un hecho que se presenta por sí solo, pregúntate: ¿Acaso yo hago lo mismo? Y a partir de allí, tal vez no tú, pero si mucha gente comenzara por tomar consciencia de que si bien queremos recibir las cosas buenas que nos llegan a lo largo de nuestra vida, también es necesario recibir las malas, estas son: aquellas que provocamos y que solo tuvieron alguna incidencia negativa, y por las cuales debemos de una u otra forma responsabilizarnos.

Solo así –entre otro medio millón de cosas que debemos hacer como individuos y sociedad- alcanzaremos el desarrollo; porque este, mas allá de definirse a través de estándares económicos, se define a través del desarrollo de cada individuo que conforma la susodicha sociedad en su conjunto.

 

Por: Leonardo Chaurio  |  Foto: despuesdelasmusas

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