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El venezolano NO es socialista

Jose Miguel

Jose Miguel

Antes de conquistar el poder, debemos conquistar los medios, por eso fundé esta revista y no un movimiento estudiantil. Sígueme en GAB @JoseMiguel7
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¿Acaso ustedes han visto al venezolano decir que «tenemos el mejor sistema de salud y educación del mundo»? El venezolano habla es de sus recursos naturales, NO DEL ESTADO.


Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

 

Yo he pecado al decir que «es que el venezolano es socialista», quizás tú también. El chavismo hizo un trabajo macabro perfecto en lograr que despreciemos nuestros orígenes, lo que somos, nuestra historia e incluso aquello que solemos -por naturaleza- amar: nuestra tierra.

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Nos hemos acusados de «ser socialistas» porque nuestro sistema educativo, político y de información, están abarrotados de contenido e ideas de izquierda. Y es que, bueno, la socialdemocracia se puso manos a la obra desde 1958 en adelante, para reescribir la historia, manipular la información, hacer que el venezolano desprecie todo lo que se pueda parecer a lo bueno y solo hable de lo malo.

Nos impusieron el sistema público de salud, educación, servicios básicos, la idea de que todo en Venezuela es -primero- del Estado, antes de pertenecerle a alguien -por concesión del Estado. La izquierda en Venezuela logró convencer a millones de que «la democracia es sinónimo de libertad» y que «la democracia es todo aquello que digan los partidos políticos de izquierda».

Todos recibimos este tipo de educación, todos estuvimos expuestos a este tipo de información y muy seguramente la gran mayoría lo creímos en algún momento de nuestras vidas: «el venezolano es socialista».

Yo estoy convencido de que no, de que la exposición y la educación con ideas principalmente socialistas sea el veredicto final para afirmar que «la idiosincrasia del venezolano es socialista», de hecho, defiendo con todo lo que tengo que nuestra idiosincrasia es -más bien- nacionalista.






 

¿»Salud pública» o «Las playas más bellas»?

Si usted escucha a un español hablar, el orgullo de estos es «la sanidad pública». Para los españoles, nadie hace mejor trabajo que el Estado proveyendo salud pública. De hecho, los españoles gritan con pasión «España Socialista», porque ellos sí lo son, generalizando obviamente.

¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a un venezolano elogiar al sistema de salud pública en Venezuela? Y no me refiero solo a la época chavista, puedes echar años más atrás. El venezolano habla de sus recursos naturales, del petróleo, de las playas, del Salto Ángel, de Mérida, del Ávila, del Parque Sierra Nevada y de las mujeres más bellas del mundo, pero no anda por el mundo elogiando el sistema público de salud y educación, tampoco la nacionalización del petróleo, la electricidad o las telecomunicaciones; salvo muy pocas excepciones.

Piensa por un momento en esto: ¿A qué se te parece más este amor del venezolano por su tierra? ¿A una cultura socialista o a una idiosincrasia nacionalista? ¿Se te parece más al periodo «democrático o al periodo anterior a la socialdemocracia?

Nuestra idiosincrasia nacionalista es mucho más antigua que ideas de izquierda como «la nacionalización del petróleo», «la salud, educación y servicios públicos». Y te digo algo con toda la seguridad del mundo: el chavismo lo sabe, lo supo desde el principio, la socialdemocracia también y por eso ambos han encontrado un punto de cruce que les ha permitido convivir, porque su plan ideológico ha sido el borrarnos a los venezolanos de nuestra mente y corazones, el amor por la tierra en la que nacimos: Venezuela.


 

Nuestra idiosincrasia nacionalista es mucho más antigua que ideas de izquierda como «la nacionalización del petróleo», «la salud, educación y servicios públicos».José Miguel

 

¿Por qué el chavismo también «enaltece» a Venezuela?

Lo acabo de mencionar: el chavismo sabe muy bien que la idiosincrasia del venezolano se inclina más hacia el nacionalismo que hacia cualquier otra corriente. Y yo, que siendo libertario quisiera creer que el venezolano «es capitalista», admito que también estamos lejos de calar con estas ideas en nuestra idiosincrasia, pero de ahí a decir que «el venezolano es socialista», eso es un invento que la socialdemocracia y el chavismo nos han hecho creer.

Pero en el marketing político todo se vale.

El chavismo tiene un aparato comunicacional majestuoso y quien más lo explotó fue el criminal Hugo Chávez Frías. Todo este aparato comunicacional fue puesto en marcha para enlazar al chavismo y su «socialismo del siglo XXI» con la idiosincrasia nacionalista del venezolano.

Cuando el chavismo hace una campaña promoviendo nuestras playas o recursos naturales, no lo hace para «enaltecer a Venezuela», sino para enaltecer a la revolución apalancada en algo que ya existe: la cultura nacionalista.

El mundo entero conoce a Venezuela como un lugar de «playas hermosas, naturaleza privilegiada, recursos naturales abundantes, petróleo y mujeres bellas» desde mucho antes del chavismo. El chavismo lo sabe, su aparato manipulador más aún y lo que han hecho es pegarse de esa fama mundial, para enlazarlo con su secta satánica: el comunismo chavista.

No es que «el chavismo enaltezca el nacionalismo», es que el chavismo enaltece a «la revolución» usando nuestra cultura nacionalista.


 

Cuando el chavismo hace una campaña promoviendo nuestras playas o recursos naturales, no lo hace para «enaltecer a Venezuela», sino para enaltecer a la revolución apalancada en algo que ya existe: la cultura nacionalista.José Miguel

 

El nacionalismo y la libertad

Yo también tengo idiosincrasia nacionalista y -más aún- regionalista. Mérida es el amor de vida, me gustan mucho nuestras playas, creo que Venezuela -como tierra con potencial- puede ser un gran país, Caracas me parece una súper ciudad, el Salto Ángel es otro nivel y las mujeres venezolanas me parecen espectaculares y son mis favoritas; pero no, eso no me hace -ideológicamente- un nacionalista, porque no comparto los principios que los nacionalistas sí.

Creo más en la libertad individual, en el poder de la propiedad privada, en que Venezuela sería mucho mejor de lo que alguna vez ha sido si nos atreviésemos a practicar un sistema político y económico descentralizado, con gobiernos regionales federales e independientes, con un el petróleo 100% en manos privadas, con una industria turística privada, con servicios básicos privados, con transporte nacional y regional en manos privadas, con Los Cayos, Margarita y todas nuestras playas repletas de hoteles y servicios privados de primer mundo, con una campaña para atraer a turistas de todo el mundo, con un sistema de justicia que sea implacable contra el crimen, empezando desde el más pequeño.

Nadie me va a arrebatar la idea de que esa idiosincrasia nacionalista, que no es más que el amor por las cosas buenas que tenemos en Venezuela y que aprendimos a querer, hace perfecto «match» con los ideales libertarios, del respeto mutuo, de la cooperación voluntaria, de la no agresión y del legítimo derecho a la defensa.

Nadie me va a arrebatar este sentimiento combinado con la capacidad de argumentar sólidamente que los sistemas libres funcionan -y siempre han funcionado- mejor que los sistemas controlados, que el capitalismo -el de verdad- siempre ha generado desarrollo, con todo y sus defectos, en niveles que el socialismo, ni ninguna de sus corrientes han podido jamás.

Nadie me va a decir que porque yo hablo bien de Mérida, «soy un desubicado», o que si digo que «tenemos las playas más bellas del mundo» entonces soy un «desconsiderado que no está consciente de lo que pasa en Venezuela».

Nadie me va a arrebatar la gloria de defender y hablar bien de eso que en Venezuela vale la pena, al mismo tiempo que lo pongo en contraste con un sistema de libertades plenas que nos permita -por fin- construir el mejor país del mundo.

El venezolano no es socialista, el venezolano tiene un profundo amor por su tierra, que lamentablemente no se ha traducido en el mundo material en un país de primer mundo, porque no se ha canalizado con las ideas de la libertad, con un sistema de libre mercado, con el capital como combustible que mueve la economía y un sistema político descentralizado.

El venezolano no es socialista, tiene idiosincrasia nacionalista y si ese amor por su tierra lo combina con las ideas de la libertad, tendría mucho más de qué estar orgulloso, no solo de un pedazo de tierra con recursos naturales que no podemos -y que nadie puede- disfrutar, porque están en manos de la secta satánica y de la peor mafia que hayamos conocido: la izquierda.

El venezolano no es socialista, solo tiene un profundo sentimiento hacia sus recursos naturales, pero tiene qué demostrar que de verdad los quiere transformándolos en algo de lo que todo el mundo pueda disfrutar y eso solo se logra con «dolientes»: la propiedad privada.


 

El venezolano no es socialista, el venezolano tiene un profundo amor por su tierra, que lamentablemente no se ha traducido en el mundo material en un país de primer mundo, porque no se ha canalizado con las ideas de la libertad.José Miguel

 

Este artículo está inspirado en este HILO que escribí en Twitter:

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