Skip to content
Corporaciones pagan impuestos con gusto

Por qué las corporaciones pagan impuestos con gusto

Jose Miguel

Jose Miguel

Antes de conquistar el poder, debemos conquistar los medios, por eso fundé esta revista y no un movimiento estudiantil. Coméntame tu opinión en Twitter aquí @JP_7_
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on google
Google+

Un gran amigo llamado Iván Baez me dijo en una oportunidad que «tenemos que alimentar el desprecio por cosas como los impuestos y el socialismo, si queremos hacer florecer las ideas de la libertad».


 

Si prefieres escuchar esta publicación, aquí la tienes en podcast


Tiempo estimado de lectura: 4 minutos

 

El desprecio por los impuestos ha sido uno de los pilares de los libertarios, donde más nos afincamos y donde también nos encontramos debates comúnmente. Para nosotros -los libertarios- los impuestos son un robo, tan simple como eso.

Hay personas que consideran que «son un mal necesario» y que «es la única forma que existe para construir carreteras, escuelas, hospitales» y todas esas cosas que los gobiernos se han atribuido para ellos y hacen terriblemente.

Mientras los libertarios despreciamos los impuestos y otros los creen «un mal necesario», hay un sector que parece abrazarlos con pasión: las corporaciones.

En Twitter escribí:

Es una lástima que la «empresa privada» esté siendo usada en contra de la libertad, tema que comenté a más detalle en este mensaje del editor que puedes leer en este enlace, pues las grandes corporaciones utilizan su poder económico para conseguir favores y proteccionismo por parte de los políticos, mientras que los políticos utilizan su posición para conseguir jugosos pagos y beneficios económicos por parte de las corporaciones, al mantenerles la competencia bajo control.

¿Han visto a corporaciones oponerse a los impuestos «a las corporaciones»? Muy raro, y la razón es que ya las multinacionales y corporaciones más grandes de cada país ven a los impuestos como parte de sus «gastos operativos».

Los impuestos se han convertido en una especie de «inversión de relaciones públicas, legal y contable», pues al final de la factura es el cliente quien paga esta cuota, no la corporación misma.

Si un impuesto nuevo es colocado o uno ya existente es incrementado, la corporación pasa ese porcentaje inmediatamente a sus clientes, quienes lo perciben en precios más altos o recibiendo menos del producto, pagando el mismo precio.

Es bien sabido que las corporaciones y empresas más importantes del mundo pagan grandes sumas de dinero a la figura del «lobista», ese personaje que se encarga de relacionarse con el poder político para conseguir regulaciones favorables, protección legal y -en el mejor de los casos- restricciones a la competencia.

Con el pago de impuestos, las corporaciones han llevado el lobby político a otro nivel: lo paga el cliente, pero el beneficio económico lo reciben los funcionarios, mientras que la corporación recibe el favor político y su protección gubernamental.

El Estado y las corporaciones han aprendido a trabajar en equipo. El Estado permanece poderoso y la corporación se mantiene sólida en su sector; una combinación perfecta.

Es por eso que en Twitter dije:

Para verlo más simple aún: Los impuestos funcionan igual que las regulaciones gubernamentales. Cuando un impuesto es colocado en un sector, solo los grandes pueden cumplir con él y los pequeños van muriendo en el camino.

Es por eso que las corporaciones no se oponen al «impuesto a las corporaciones», de hecho, los abrazan como parte de sus «gastos operativos» que les sirve para permanecer en el mercado sin hacer ningún esfuerzo creativo en la producción, incluso, muchas corporaciones sobreviven sin siquiera ser rentables, pero pagan su buena cuota de lobby político.

Tomándole la palabra a mi amigo Iván Baez, termino con este mensaje final mostrándoles mi desprecio por los impuestos, esperando que ustedes sientan lo mismo que yo.

Hasta la próxima semana.
José Miguel

¿Te gustó este artículo? ¡Compartelo!

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on google
Google+
Arturo Portillo - Desktop