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Cómo el comunismo trabaja para el Nuevo Orden Mundial

Carlos Caballero

Carlos Caballero

Joven venezolano consciente y patriota, identificado con las ideas de la libertad. Periodista, marketer y diseñador de profesión; también me meto en política desde mi rincón.
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Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

 

Este desde luego es un tema controversial y para los escépticos (la mayoría) son pamplinas, pero si nos ceñimos a los hechos, la evidencia y las señales que hemos estado recibiendo durante décadas, además de las advertencias de prominentes intelectuales; a mi no me queda duda de que en efecto, la izquierda cumple un papel muy importante en la instalación de ese Nuevo Orden Mundial que tanto hemos oído nombrar y que lamentablemente sufre de una especie de tufo a ficción que lo hace peligroso, pues las masas tienden a ver el tema con desdén, algo sin importancia de la que hablan algunos lunáticos.

Lo cierto es que ante la realidad actual en donde se han vulnerado las libertades de todo tipo a favor del «bien común» solo un quien no haya invertido demasiado en su educación será incapaz de darse cuenta hacia donde nos llevan. Por el bien común, se han perpetrado cualquier cantidad de excesos en contra de la humanidad, es por eso que es necesario explicar porqué no es ninguna exageración decir que vivimos en tiempos orwelianos.

Desde el estallido de la pandemia, ha sido notorio la imposición de un discurso oficial, de un protocolo incuestionable y de restricciones inquebrantables; sumiendo a todos en una estado de emergencia, donde el miedo figura como principal ingrediente, bueno no a todos, hay quienes parecen estar exentos de cumplir con lo que pregonan… adivinaron, la élite. La mano que controla los hilos del poder desde muy arriba moviendo a los distintos gobiernos cual marionetas vestidas de democracias.

Otro elemento clave e incómodo para los planes que tienen para el mundo estos grandes carajos, pues caracterizándose la democracia por garantizar libertades individuales, esto antagoniza con el control poblacional que buscan implementar.

En ese sentido no hay que perder de vista a la premisa con la que inicia la Agenda 2030: «No tendrás nada y serás feliz». Adelantándonos de forma abierta lo que planean hacer con la civilización, al despojarla de su derecho a la propiedad privada, algo que ya se está planteando en el Reino Unido.

Y todo parece indicar que la estrepitosa carrera por desarrollar metaversos, apunta hacia la misma dirección.

Pero más grave aún que la pérdida para poseer bienes materiales, como parecía indicar la funesta premisa, es la de no tener nada en realidad, ni siquiera derechos fundamentales, como la libertad de expresión, que ya se está haciendo presente de forma obscena en el Mass Media, donde la censura es abrumadora, sobre todo por parte de la Big Tech, contraponiéndose al fin inicial para el que fueron creadas las redes sociales, que era ser una alternativa a los medios tradicionales y darle voz a la gente de a pie; hoy vemos como por hacer comentarios relacionados con la plandemia, las vacunas o por compartir noticias que no son favorables al interés de ese poder supremo, somos silenciados por los «fact checkers».

Peor aún con los derechos humanos, tal cual es el caso de países como Vzla, Cuba o Corea del Norte, donde los ciudadanos no son tal, sino vasallos, súbditos, de hecho, la nueva Constitución chavista redactada por la ANC, ya literalmente habla de «humanos», no de ciudadanos, ni siquiera de venezolanos.

Otro elemento en el que coinciden el comunismo y el NOM, además de los anteriormente mencionados es el de la densidad poblacional, pues siendo uno de los objetivos que persigue el Foro Económico Mundial (reducir la población) que mejor aliado que el comunismo que ya se ha cargado con 150 millones de vidas, todo un récord del que casi no se habla en las escuelas y universidades.

No es casualidad que la ONU, máximo organismo Internacional, sea tan indulgente con naciones comunistas como Cuba, Vzla, Nicaragua o China a quien incluso se le tiene como un ejemplo a seguir, tanto, que otra de las máximas del plan es que para 2030 será China la primera potencia mundial, desplazando a EEUU. Y para hacer más ilustrativo el escenario, dejaré que hable Aldous Huxley, autor de «Un Mundo Feliz» libro de obligatoria lectura:

Pero la afinidad va mucho más allá, pues siendo estos, países donde prácticamente la vida NO está garantizada y a nadie parece importarle, son el laboratorio perfecto para poner a prueba sus experimentos sociales, por eso vemos que se les da tanta palestra a líderes izquierdistas en Latinoamérica como los a Fernández, Castillo, Boric, Evo, entre otros, mientras que Bolsonaro es demonizado como una especie de anticristo. Ya que no es lo mismo perpetrar crímenes de lesa humanidad en algún país bananero de estos que en Europa, donde la cosa debe ir más progresivamente. Tener gobernantes cobardes, corruptos y sin escrúpulos es preciso para optimizar el plan del NOM, algo en lo que han trabajado arduamente desde hace unos años.

En síntesis, todo el lobby globalista que se está llevando a cabo es con el fin de exportar el tecnocomunismo chino, donde las personas viven permanentemente bajo la mirada atenta del Gobierno, donde no se permite la disidencia y se premia a quienes cumplan con los estándares de comportamiento, entre otras cosas que se alejan mucho de la libertad y que se parecen más a una Matrix.

¿Qué hacer al respecto? Esa es una respuesta para otra ocasión, otro artículo, si me lo permiten. Nos vemos.

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