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Cómo debemos ver al dinero

Jose Miguel

Jose Miguel

Antes de conquistar el poder, debemos conquistar los medios, por eso fundé esta revista y no un movimiento estudiantil. Coméntame tu opinión en Twitter aquí @JP_7_
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En varias oportunidades he compartido por Twitter que los Latinoamericanos tenemos una manera errada de ver al dinero.


 

¿Prefieres escuchar esta publicación? Aquí la tienes en formato de podcast:


Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

 

Hemos aprendido el mal hábito de querer deshacernos del dinero tan rápido como sea posible, porque para nosotros el dinero no vale nada. ¿Qué hace que no valga nada? Que en nuestros países, los gobiernos tercermundistas que han controlado el poder por más tiempo, causan inflaciones galopantes que nos obligan a tener que deshacernos del dinero rápido, porque mañana valdrá mucho menos que hoy.

Hay otras razones más relacionadas con nuestra cultura, pues para muchos latinoamericanos «el dinero no compra la felicidad» o «el dinero no es todo en la vida» y también «el dinero es el demonio». Esa, mi estimados, es una mentalidad tercermundista que tenemos que arrancarnos inmediatamente de la cabeza.

En Twitter escribí esto:

¿Deberíamos cambiar en Latinoamérica la forma en la que vemos al dinero? Definitivamente sí.

Tenemos malos hábitos cuando del dinero se trata y para salir de la pobreza, no hay forma que se logre si no aprendemos a ver el dinero como lo que es: el resultado de nuestro esfuerzo, el fruto de nuestro trabajo y el pago por nuestro tiempo.

El dinero es el resultado de la productividad. Dedicamos la mayor parte de nuestras vidas a trabajar, ya sea en las ideas de otros o en negocios propios. El dinero es el premio por la productividad y es tan importante como los idiomas, porque el dinero nos permite comunicarnos con otros en una forma que todos entendemos y que no requiere el uso de la fuerza.

El dinero es, formalmente, un acuerdo de paz.

Si nuestra forma de ver el dinero está mal, ¿Hacia qué manera de pensar deberíamos cambiarlo?

Lo estuve conversando en Twitter y mi propuesta es que debemos aprender inmediatamente a tratar nuestras finanzas personales, como las empresas tratan a sus finanzas corporativas.

¿Qué diferencia a una empresa de una persona natural en cuanto al dinero? La empresa piensa en preservar y aumentar su valor en el tiempo, mientras que la persona natural piensa en satisfacer sus necesidades. Mientras la empresa piensa en el mediano y largo plazo, nosotros pensamos en el corto plazo.

¡Eso hay que cambiarlo!

Tenemos que ser radicales al cambiar nuestra forma de ver el dinero. ¿Cuál es el principio base de esto? Debemos protegerlo, hacer que gane valor en el tiempo o, al menos, que lo conserve. Necesitamos dinero sano.

Si no podemos tener dinero sano, porque nuestros gobiernos de izquierda y tercermundistas nos quieren empobrecer con inflaciones galopantes, entonces más rápido debemos pensar como empresas, pero en nuestro bolsillo individual.

Pensar como empresas significa que debemos buscar alternativas para cambiar el dinero que nos empobrece (el que imprimen nuestros gobiernos) por activos de más valor. La forma en la que siempre lo hemos hecho en Latam es a través de la adquisición de monedas como el dólar o el euro, porque tenemos la certeza de que conservarán su valor por más tiempo que las monedas nacionales.

Pero eso no es lo único por hacer y tampoco es el mejor plan, especialmente desde el 2020 cuando todos los países encendieron las impresoras de papel moneda a toda máquina. Todas las monedas fiduciarias están siendo devaluadas.

Vean este ejemplo:

Lo primero que debemos hacer es establecer una regla o principio para distribuir nuestras finanzas personales.

Indistintamente de lo que cada uno gane, el dinero se debe distribuir en partidas, con propósitos diferentes que nos ayuden a conservar o aumentar su valor en el tiempo.

¿Qué es lo difícil de esto? Cambiar la mentalidad, ser comprometidos con el nuevo plan y seguirlo religiosamente. No hay otra cosa que haga el plan «imposible», más que la mentalidad de cada uno.

El dinero debe ser protegido y para hacerlo, solo nosotros podemos llevar a cabo los cambios; nadie más lo hará por nosotros.

Termino compartiéndoles lo que yo aprendí en 2019 y hasta el día de hoy, construir ese hábito eliminando el anterior ha sido todo un reto, pero cada día estoy más del lado del buen hábito, que del malo.

PD: Los $100 del ejemplo son para efectos de facilitar el entendimiento del plan, porcentualmente.

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