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Cómo ser la antorcha anti-sistema

Cómo ser la antorcha anti-sistema

Jose Miguel

Jose Miguel

Antes de conquistar el poder, debemos conquistar los medios, por eso fundé esta revista y no un movimiento estudiantil. Coméntame tu opinión en Twitter aquí @JP_7_
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Es una costumbre entre los seres humanos, el culparnos los unos a los otros cuando no entendemos las cosas que suceden. Los latinoamericanos somos expertos en esto.


 

Si prefieres escuchar esta publicación, aquí lo tienes en audio:


Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

 

Tenemos que admitirlo: nuestros países son -en el mejor de los casos- un fracaso, y siendo más realistas, son una tragedia. Parece que no nos basta con estar mal, pues parecemos tener una disposición casi masoquista a querer estar peor.

¿Somos así? ¿Cavamos nuestra propia tumba? ¿Nos hacemos daño intencionalmente? En Twitter escribí:

Estamos hablando de Latinoamérica en este caso, pero prácticamente todos los países son así, con la excepción de Suiza, quienes parecen ser los extraterrestres en la tierra.

Pero el sistema, el establishment, tiene una maquinaria muy poderosa que se vale de muchas herramientas de marketing, psicología, política, comportamiento humano, inteligencia militar, sociología, entre otras, que les permiten -y garantizan- la capacidad de manipular a grandes grupos de personas para que actúen hasta en perjuicio propio.

Me preguntó qué pasaría si toda esa maquinaria se utilizara para hacer el bien; quizás ya la raza humana estaría en otros planetas.

Hablemos de la herramienta que considero la más importante: los medios de comunicación.

Nadie se salva.

Podemos ser personas con integridad, con criterio propio, ideas firmes y valores sólidos y aún así ser objeto de la manipulación por parte de la maquinaria del establishment.

Las herramientas con las que estos cuentan son tan poderosas, que -por supuesto- manipulan fácilmente a quienes tienen una personalidad frágil, quienes opinan sin criterio y se mueven con la masa, pero también pueden mover -para bien o para mal- a los más firmes entre nosotros.

Combinemos todo el poder del Estado, con la astucia y perversidad de los principales medios de comunicación tradicionales y tendremos lo que un escritor se imaginó hace décadas atrás, pero hecho realidad: todos nosotros viviendo en 1984 de George Orwell.

Los medios son ese poder que le permite al establishment lograr lo que se proponen, y esta es mi perspectiva personal, no tienen que estar de acuerdo. Pero es desde los medios donde se ejecutan y ponen en práctica todos estos experimentos sociales que hacen que los seres humanos nos comportemos como si fuésemos instrumento ciego de nuestra propia destrucción.

Me cuesta creer que la gente tenga esa tendencia suicida. Lo que sí creo, es que pocos tenemos la voluntad de ocuparnos de nuestra integridad, de que nuestro comportamiento sea acorde a ciertos principios y valores que tenemos claros y sabemos, son correctos.

Pero esos pocos, seremos cada vez menos si seguimos con la arrogancia, odiosidad y prepotencia de creernos «los únicos posibles en el mundo de ver las cosas con claridad».

No lo somos, nosotros también podemos ser presas de toda la manipulación mediática, porque los medios no son solo los que se ven en la televisión, los nuevos medios son las redes sociales y las «Telepantallas» de las que hablaba Orwell en su libro «1984», son nuestros celulares.

No subestimemos la capacidad de manipulación del establishment y tampoco creamos que la gente «se deja manipular porque quieren».

No, la triste realidad es que estos criminales que concentran el poder, utilizan herramientas muy avanzadas para que todos, repito, todos -el algún momento- nos comportemos como ellos quieren.

¿Somos más conscientes que otros? Pues trabajemos para seguir siéndolo y -mejor aún, para ser la antorcha anti-sistema que guía a otros a que también desafíen lo establecido.

Hasta la próxima semana.
José Miguel

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